La “volanteada” llegó a un expediente por calumnias e injurias en el Juzgado Correccional Uno

Escracharon al fiscal Glinka, fueron identificadas por cámaras y terminaron pidiendo disculpas

Familiares de un hombre condenado por abuso sexual a principios de este año en Posadas distribuyeron panfletos donde acusaban de “corrupto” y de “cobrar dinero para condenar inocentes” al fiscal penal Dos.
domingo 23 de agosto de 2026 | 9:30hs.
Foto de archivo.
Foto de archivo.

Las calles céntricas de Posadas amanecieron el 11 de febrero de este año con una serie de panfletos pegados en paredes de la ciudad donde se acusaba, con nombre y apellido, al fiscal penal Dos de la Primera Circunscripción, Vladimir Glinka, de corrupción y de haber intervenido de manera irregular en un juicio por abuso sexual.

Sucede que, dos días antes, el Tribunal Penal Dos había condenado a un hombre de 27 años por un delito contra la integridad sexual en perjuicio de una menor de edad. Tiempo después la Justicia confirmó que las personas involucradas en el ‘folleteo’ de la ciudad eran familiares del imputado. 

“Recibe plata por condenar inocentes” fue uno de los tantos comentarios que se replicaron en paradas de colectivo, en paredes del microcentro, pero también en redes sociales (bajo una cuenta que manifestaba: “basta de falsa denuncia”).

A partir de aquellos hechos, el representante del Ministerio Público decidió llevar el caso a la Justicia por considerar que los mensajes excedían una simple crítica al desempeño de un funcionario público.

Así se inició un expediente por calumnias e injurias contra el funcionario que, hace pocos días, se cerró con un acta de conciliación y un pedido de disculpas públicas de parte de las dos jóvenes identificadas en la causa, quienes reconocieron no haber “canalizado adecuadamente” su malestar por la condena por violación que se firmó contra su pariente en febrero, en los tribunales por calle San Martín.  

En su presentación, el fiscal planteó que las expresiones difundidas públicamente afectaban tanto su honor y reputación profesional como la credibilidad del Ministerio como ente judicial y estatal. 

La querella también hizo referencia a que, además de los panfletos, habían aparecido publicaciones en redes sociales con acusaciones similares y que se había creado un perfil anónimo en Instagram desde el cual se reproducían estos cuestionamientos contra el fiscal y su actuación en el mencionado expediente.

La investigación avanzó entonces sobre un punto central: determinar quiénes iniciaron la campaña de “escrache” al fiscal Glinka. 

En cámaras 

A fines de febrero, el Juzgado Correccional y de Menores Uno de Posadas requirió información al Centro Integral de Operaciones 911 de la Policía de Misiones. La respuesta quedó plasmada en un informe técnico que ubicó que, en la madrugada del 11 de febrero, un grupo de personas se encontraba pegando folletos en la zona de las calles Rivadavia y San Martín.

Hasta el momento, aquello no había despertado mayores sospechas.

La pesquisa policial continuó con el seguimiento de las imágenes y permitió individualizar a dos mujeres, de 22 y 30 años de edad.

La documentación incorporada a la causa también vinculó a las sospechosas con publicaciones realizadas desde la cuenta de Instagram @arg._mnes._ que había sido señalada previamente como parte de la campaña de difamaciones contra Glinka.

Con las identidades establecidas, el fiscal pidió que ambas fueran citadas por los delitos de calumnias e injurias. 

El Territorio pudo confirmar que la semana pasada las acusadas brindaron disculpas públicas al fiscal por las manifestaciones que dieron origen a la causa. En particular, y ante la jueza Marcela Leiva admitieron no haber podido “canalizar adecuadamente lo que sentían y que aquello las llevó a expresarse de una manera incorrecta, afectando injustamente la persona y la labor profesional del fiscal”.

Con eso, sumado a diferentes puntos resueltos en un acta de conciliación y la aceptación de las disculpas de parte del funcionario, las jóvenes fueron sobreseídas.

Al respecto, el fiscal valoró el arrepentimiento de ambas y destacó como “un precedente” que se haya alcanzado esta conciliación en una causa por difamación contra un funcionario del Poder Judicial de la provincia. 

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